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A la entrada de la casa nos encontramos con el famoso artesonado
mudéjar que los historiadores han datado en el siglo
XIV. Se trata de una casa cómoda, alegre, luminosa
y más íntima y próxima al concepto de
casa de campo que a las mansiones de la aristocracia mallorquina.
Es interesante observar el contraste con la parte de producción
agrícola de la posesión que mantuvo los espacios
y los modos de construcción tradicionales. Casa y
huerto se funden y forman un conjunto único.
En la casa, observamos detalles decorativos de gusto neoclásico
y un magnífico comedor construido en la segunda mitad
del siglo XIX con el fin de poder disfrutar de la vista sobre
el denominado " jardín de la reina ". Este jardín
tiene mucha relevancia histórica y la Reina Isabel II
lo visitó en 1.860.
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